Edición N° 385 - Mayo 2015

Doctores honoris causa por la UNA

 

Al finalizar la jornada de los conversatorios del cual participaron los arquitectos Paulo Mendes da Rocha, el primer día, Rafael Iglesia y Peter Zumthor, el segundo, se realizó el acto en el que recibieron el título de doctor honoris causa otorgado por la Universidad Nacional de Asunción.

Como corolario de la charla que mantuvo con el arquitecto Mendes da Rocha, el arquitecto Solano Benitez le preguntó si aceptaba un pedido importante para quienes están en la docencia.

Y antes que dijera nada, ingresó al escenario la comitiva de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la Universidad Nacional de Asunción (Fada/UNA), con el decano, arquitecto Ricardo Meyer, y el vicedecano, arquitecto Víctor Mendoza, al frente para iniciar el acto protocolar. Tras saludarlo con un fraternal abrazo,  se leyó la resolución por la cual  el Consejo Superior Universitario, resuelve otorgar al arquitecto Paulo Mendes da Rocha, el título honorífico de doctor honoris causa  de la Universidad Nacional de Asunción, firmada por  el profesor doctor Marcio Mendoza David, secretario general, y el doctor Froilán Enrique Peralta Torres, presidente del consejo superior universitario.

A continuación, el decano de la Fada/UNA,  preguntó a Mendes da Rocha si lo aceptaba, a lo que él respondió que sí.

“En este momento me tomo la libertad de asumir como profesor emérito de la Universidad de San Pablo (USP), y trasmitir mis saludos en nombre de toda la USP a los gentiles profesores y colegas de esta Universidad extraordinaria de nuestra América”, fueron las palabras del arquitecto brasileño.

Luego, hizo uso de la palabra el arquitecto Meyer quien expresó: “Maestro y doctor honoris causa: todos saben que no es necesario decir todo lo que hizo, todo lo que aportó a la disciplina el arquitecto Mendes da Rocha, por lo tanto lo que quiero decir es que este título honorífico realmente honra a la UNA; que el arquitecto Mendes da Rocha pueda ostentar el grado de doctor de la UNA es una honra para nuestra institución y para la Fada que fue la que propuso la entrega del máximo galardón que otorga la Universidad en nuestro país. Muchísimas  felicidades y muchísimas gracias por aceptar ser parte de nuestra Universidad”.

A lo que Solano añadió: “Solo para agradecerte y repetirte una vez más, en nombre de todos nosotros, que esa medalla, yo sé que es más importante para nosotros que para vos y a pesar de todo eso, agradecerte una vez más la infinita generosidad de estar acá. Yo creo que está todo por agradecer y todo por construir todavía de aquí en adelante.  Muchísimas gracias”.

Ya el 17 de abril, en la segunda jornada del conversatorio, participó en primer lugar el arquitecto Rafael Iglesia. Finalizado el mismo, el arquitecto Benítez pidió que suban al escenario a todos los que trabajaron para que el AMERICAnodelsud se desarrollara con éxito, incluso al arquitecto Peter Zumthor, quien estaba en la sala esperando su momento del conversatorio, y le dijo a Iglesia: “No termina acá porque tenemos una sorpresa para vos”. Y en ese momento entraron al escenario el arquitecto Ricardo Meyer, decano de la Fada, junto con el vicedecano Víctor Mendoza, y tras la lectura de la resolución, el decano le peguntó si aceptaba a lo que Iglesia respondió: “Sí, cómo no”, muy emocionado, y agregando: “Muchas gracias, estoy muy agradecido”.

“Quiero agradecerle a Rafael, creo que hay momentos en la vida que son inolvidables, para todos los presentes acá y creo que este es uno de ellos. Muchas gracias arquitecto Rafael Iglesia por permitirnos vivir este momento, expresó el arquitecto Meyer. 

Idéntico protocolo se realizó en el acto de entrega del título de doctor honoris causa al arquitecto suizo Peter Zumthor, quien respondió con un enfático sí, cuando el decano de la Fada le hizo la pregunta de rigor.

Finalizado el acto de investidura, Meyer expresó: “En nombre de la Fada/UNA y como padrino del arquitecto Peter Zumthor quisiera dirigirles unas breves palabras. Hablar del currículo del arquitecto Zumthor nos llevaría muchísimo tiempo y no quisiera que este discurso se convierta en un relato interminable, de fechas, nombres, obras y premios porque creo que hay algunas cosas más importantes que contarles. Cuando me puse a escribir este discurso se desató en mi interior una lucha entre la emoción y la razón. Por un lado la tiránica razón y el protocolo que me exigían hacer un discurso, donde relatara todos los logros académicos y profesionales del arquitecto Zumthor y que justificarían su título de doctor honoris causa, que hablara del honor que significa recibir el máximo galardón que confiere la UNA, la más antigua y prestigiosa del Paraguay, y por el otro la seductora emoción que susurraba al oído que relatara los sentimientos que desataron en mí las obras del premio Pritzker del año 2009. Como se podrán imaginar, de carne soy y sucumbí a los susurros de la emoción, cerré los ojos llenos de lágrimas y con la piel erizada recordé aquellos momentos inolvidables vividos en marzo del año 2010, cuando con un grupo de docentes y estudiantes de la Facultad tuvimos el privilegio de recorrer varias obras del arquitecto Zumthor y disfrutar de la poesía de su obra. Gracias arquitecto Zumthor por permitirnos compartir su trabajo y sus sueños, muchas gracias por su presencia en Paraguay”.

Y la respuesta del arquitecto suizo no se hizo esperar. “¿Por qué estoy en Paraguay? Me gusta estar en lugares que no están en los medios, adonde todos van. Creo que muchas cosas están pasando no solamente en Nueva York o en París, y estuve muy emocionado con las imágenes de sus trabajos, había un buen sentido del lugar y un buen sentido del material. Cuando Gloria me preguntó ¿podrías venir a mi país?, le dije por supuesto. Luego, llegó el momento de subir al avión y dije no, para qué. Luego me di cuenta que cuando uno llega al lugar y se encuentra con las personas, está en el centro del mundo, en el centro del universo, porque cuando uno va y conoce a la gente, uno está en el centro y ustedes son personas muy cariñosas, muy agradables. Estuve aquí dos días y puedo decir que son sumamente agradables y cariñosas, así qu

 

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