Edición N° 373 - Mayo 2014

El Pritzker premió a Shigeru Ban, el “arquitecto de papel”

 

“Con el Pritzker a Toyo Ito, ¿se siente el siguiente japonés en la cola?” preguntó la periodista Anatxu Zabalbeascoa al arquitecto nipón en una entrevista que Mandu’a publicara en agosto del año pasado (edición Nº 364) como preludiando quién sería el ganador del “Nobel” de arquitectura 2014. Aunque su modestia lo llevó a responder que no, que “el Pritzker es un premio para cuando alcanzas el máximo nivel en la profesión”. Como si él no lo tuviera.

La decisión fue tomada el pasado 24 marzo pasado cuando el jurado del premio Pritzker de arquitectura 2014 eligió, por segundo año consecutivo, a un japonés como ganador de la distinción anhelada por los arquitectos del mundo.
Y una vez más el oriente estuvo en la mira del máximo galardón, al poner sus ojos en Shigeru Ban (Mandu’a abril y mayo 2011), conocido tanto por su innovador uso de los materiales como también por su acercamiento social al diseño.
A pesar de ser considerado un “outsider” (alejado de las corrientes más actuales, competidor desconocido y con pocas posibilidades de éxito) en su país, el premio pone de manifiesto el esplendor que vive la disciplina japonesa  al conseguir tres distinciones en los últimos cinco años.


Sus proyectos “elegantes e innovadores para clientes privados” y también por usar “el mismo diseño inventivo y habilidoso para sus amplios esfuerzos humanitarios” hicieron que el jurado le concediera el “Nobel” de la arquitectura sumándose a la lista de grandes nombres como Kenzo Tange, Fumihiko Maki, Tadao Ando, el equipo Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, y Toyo Ito.
El laureado recibe 100.000 dólares y una medalla de bronce basada en el diseño del afamado arquitecto de Chicago Louis Sullivan,  generalmente reconocido como el padre de los rascacielos. En el anverso de la medalla se lee el nombre del premio y en el reverso tres palabras: belleza (venustas), firmeza (firmitas) y utilidad (utilitas), los tres principios en los que se basa la arquitectura según el arquitecto, escritor, ingeniero y tratadista romano del siglo I a. C, Marco Vitruvio.

“Recibir este premio es un gran honor, y con él, tengo que tener cuidado. Tengo que seguir escuchando a la gente para la que trabajo, en mis comisiones residenciales privadas y en mi trabajo de auxilio en desastres. Veo este premio como un estímulo para seguir haciendo lo que estoy haciendo. No para cambiarlo sino para crecer”, ha asegurado Ban, que recibirá el galardón durante una ceremonia que tendrá lugar el 13 de junio en el Rijksmuseum de Amsterdam.
Para el nipón, “el cobijo es una necesidad fundamental y ofrecer ese alivio es el trabajo de los arquitectos. Pero no he conocido a muchos interesados en ese campo”, dice con ironía. “Históricamente, los arquitectos trabajamos para los poderosos: los reyes antes, las grandes empresas hoy. Nuestra arquitectura representa su dinero y su poder. Es una responsabilidad de los arquitectos hacer bien esos edificios porque definen las ciudades en las que vivimos. Pero también es importante trabajar para otro tipo de gente. Es una oportunidad para un arquitecto poder dar cobijo a alguien. La catástrofe no la causa la naturaleza, sino la codicia del hombre. No hay catástrofes naturales. Nosotros las causamos”.

Arquitectos como él podrían cambiar el mundo.

Por esto y por mucho más

Quienes han decidido que Shigeru Ban se quede con el premio han dejado escrito que su mérito es reflejar al máximo el espíritu del Premio que  desde su creación, hace 35 años, tiene como objetivo reconocer a los arquitectos vivos por su excelencia en el trabajo construido  y por el aporte significativo y consistente a la humanidad.  También “Porque es un arquitecto excepcional que durante 20 años ha estado entregando respuestas a situaciones extremas causadas por desastres naturales devastadores, con creatividad y diseño de alta calidad. Sus edificios brindan refugio, centros comunitarios y lugares espirituales para aquellos que han sufrido enorme pérdidas y han sido víctimas de la destrucción. Cuando ocurre una tragedia, a menudo él está allí desde el principio.
Porque su enfoque e innovación creativa, sobre todo en relación con los materiales y estructuras,  están presentes en todas sus obras. A través de un diseño de excelencia, en respuesta a problemas apremiantes, ha ampliado el rol de la profesión; ha generado un espacio para que los arquitectos participen en el diálogo con los gobiernos y los organismos públicos, los filántropos y las comunidades afectadas. Su  sentido de la responsabilidad y la acción positiva para crear una arquitectura de calidad capaz de atender las necesidades de la sociedad, junto con una singular mirada hacia los desafíos humanitarios, hacen del ganador de este año un profesional ejemplar”.

También “Porque tiene una carrera excepcionalmente amplia. Desde la fundación de su primera oficina en Tokio en 1985 y su posterior despliegue hacia Nueva York y París, ha llevado a cabo proyectos que van desde las viviendas mínimas, casas experimentales y vivienda colectiva, hasta los museos, pabellones de exposiciones, salas de conferencias y de conciertos, y edificios de oficinas. Porque su enfoque experimental se ha convertido en el fundamento que une gran parte de su obra construida”.
El jurado ha destacado que “Con su trabajo se ha ampliado el campo de la arquitectura, en relación no sólo a los problemas y desafíos que aborda, sino también con respecto a las herramientas y técnicas para lidiar con ellos. Es capaz de ver en componentes estándares y materiales comunes, tales como los tubos de papel, materiales de embalaje o contenedores de transporte, oportunidades para usarlos de nuevas maneras. Es especialmente conocido por sus innovaciones estructurales y el uso creativo de materiales no convencionales como el bambú, la tela, el papel y materiales compuestos de fibra de papel y plástico reciclado”.

Los miembros del jurado son reconocidos profesionales en sus propios campos de la arquitectura, los negocios, la educación, la edición y la cultura. El del Pritzker 2014 estuvo integrado por Lord Peter Palumbo, Alejandro Aravena, Stephen Breyer, Yung Ho Chang, Kristin Feireiss, Glenn Murcutt, Juhani Pallasmaa, Ratan N. Tata, y Martha Thorne.

Se dice que es…

Un arquitecto humanitario
Humilde
Comprometido.
De emergencias
Un outsider,
El arquitecto de papel,

Quien diseña para ricos y pobres,
Inventor,
Diseñador
Un caso raro en el terreno de la arquitectura,
Un arquitecto incansable.
Un profesor comprometido que no sólo representa un modelo a seguir para la generación más joven, sino también una fuente de inspiración.

Reconocido como uno de los más innovadores del mundo
Que donde otros pueden percibir retos casi imposibles de superar, él ve una llamada a la acción.
Y que donde otros pueden preferir tomar un camino ya probado, él ve la oportunidad de innovar.
No se han escatimado atributos y calificativos para Shigeru Ban nacido en Tokio hace 56 años (el 5 de agosto de 1957), cuyo padre muy aficionado a la música clásica le hizo aprender el violín desde muy pequeño y cuya madre (dedicada a la alta costura) que viajaba cada año a las semanas de la moda en París y Milán, le despertó el anhelo de viajar al extranjero.
La casa de la familia era de madera y para su renovación contrataban a un carpintero. A Ban, muy joven, fascinado por el trabajo tradicional de los carpinteros, le gustaba recoger piezas de madera para construir cosas.
Quiso ser carpintero.
Se destacó en artes y oficios en la escuela primaria y la secundaria. El modelo de una casa que diseñó en noveno grado, para un trabajo, fue calificado como el mejor de su escuela. Decidió que quería ser arquitecto.
En 1985, abrió su propio estudio en Tokio sin ninguna experiencia laboral.
Entre el 2006 y el 2009 compartió el jurado del Pritzker junto a, Balkrishna Doshi, Rolf Fehlbaum, Frank O. Gehry, Carlos Jiménez, Victoria Newhouse, y Karen Stein, Renzo Piano y Alejandro Aravena, entre otros.

Shigeru por Shigeru
“Soy Shigeru Ban, fundador de Shigeru Ban Architects. Ahora tengo oficinas en Tokyo, Paris, y Nueva York. Además soy el fundador de una ONG, Voluntary architects network (Red de arquitectos voluntarios), trabajando en zonas de desastre. La arquitectura es mi vida. Y lo que más disfruto”.
“Estudié en Cooper Union (Nueva York), previo paso por el SCI-Arc (Southern Institute of Architectur) de California, y abandoné los estudios durante un año para trabajar con Arata Isozaki, en 1982. Pasado ese año volví a Cooper Union para terminar mi tesis. Luego regresé a Japón con la intención de diseñar un pequeño edificio para mi madre. Debía volver  a Estados Unidos en cuanto lo terminase, pero me quedé en Japón. Creo que tuve mucha suerte de empezar mi carrera en esa época en Japón, porque Estados Unidos es un país muy conservador; los jóvenes arquitectos tienen enormes dificultades para conseguir proyectos. De manera que empecé a ejercer sin experiencia previa, nada más terminar mis estudios en Cooper Union”.

Las experiencias con Arata Isozaki y Frei Otto

Trabajó en la oficina de Arata Isozaki en Tokyo desde 1982 hasta 1983. “Trabajar con Isozaki fue un privilegio, porque en ese momento había allí muchos jóvenes arquitectos muy interesantes.
Aunque no recibí directamente la influencia de Isozaki, lo pasé muy bien trabajando con sus ayudantes. Isozaki tiene una enorme capacidad para acoger a los jóvenes arquitectos y dejar que cada cual haga las cosas a su manera. No los presiona demasiado para que hagan lo que él quiera, por eso los más egocéntricos (lo digo en sentido positivo) pueden seguir su propio camino. Ahora todos se han establecido por su cuenta en Japón; algunos son muy buenos y se harán famosos. Él es único”.

La obra Pabellón del Japón para la Exposición Universal 2000, en la ciudad alemana de Hannover, la realizó en conjunto con el arquitecto-ingeniero Frei Otto de quien, desde sus años de estudiante, fue admirador.

En ese entonces Ban manifestaba al respecto: “Es muy distinto de otros arquitectos, porque le encantan las estructuras ligeras. En lugar de inventar edificios de tecnología punta, siempre intenta sacar el mayor partido a los materiales disponibles Lo paso muy bien trabajando con él en este proyecto. Yo tengo muy claro cuáles son los límites de la tecnología que podemos emplear y comparto con Frei Otto las mismas ideas sobre esta cuestión. El proceso de formación es muy importante para mí... La disciplina, el trabajo en beneficio de los refugiados, el trabajo con Frei Otto, son mis propios procesos de formación. Cuando los arquitectos nos convertimos en jefes de nuestro propio estudio, el personal del estudio hace lo que queremos y los ingenieros nos escuchan. Pero yo necesito que alguien me dé problemas. Me gusta ponerme en situaciones difíciles. Me gustaría 

continuar este proceso de formación. El Pabellón japonés se realizó con materiales reciclados como papel, y cuando llegó el momento de desmantelar el edificio, no se derrochó materiales de construcción. Uno de los mayores problemas de las ‘Expos’ es que cuando terminan hay que destruir los edificios, y se desperdicia mucho material. Los usados en el Pabellón se reciclaron para pulpa de cartón”. 

La necesidad es la madre del ingenio

“La primera vez que trabajé con cartón fue en 1986, para la instalación de una exposición de Alvar Aalto... Pero cuando empecé a usarlo nadie hablaba de ‘ecología’, de ‘entorno amigable’ ni de ‘reciclaje’, sobre todo en Japón, pues estábamos entrando en el ‘periodo de la burbuja’, una época delirante desde el punto de vista económico. Todos se preguntaban por qué empleaba materiales tan baratos. Ahora todo el mundo se interesa por el medio ambiente, de manera que es más fácil hablar de esto.

Cuando diseñé una exposición para Emilio Ambasz en 1985 lo hice con  biombos traslúcidos para separar los espacios. Después de instalar todos los biombos sobró mucho cartón. Lo iban a tirar, pero decidí quedármelo, porque no soporto que se tiren las cosas. De manera que la idea surgió de una estructura efímera.
Al año siguiente diseñé la exposición para Alvar Aalto, uno de mis arquitectos favoritos, quería hacer  un interior como los de Aalto, pero mi presupuesto era bastante limitado; no podía usar tanta madera como él. De modo que busqué otros materiales y me encontré el cartón en mi estudio; es de color marrón y se parece bastante a la madera. Fui a la fábrica y descubrí que era muy barato y que 

se fabricaban en diferentes tamaños, longitudes, grosores y diámetros. Lo usé y resultó un éxito.

Más tarde me he dado cuenta de que este material es mucho más fuerte de lo que esperaba. La gente tiene la idea preconcebida de que el papel es poco resistente, pero el papel es un material industrial: podemos hacerlo resistente al fuego o al agua, y tan duro como la madera. Comencé a probar la resistencia del cartón y resultó suficiente para construir la estructura de un edificio”.

Satisfacer necesidades, las propias y la colectiva

Las estructuras merecieron reconocimiento luego del terremoto de Kobe en 1995 donde los propios edificios causaron muchos heridos y muertos. “Yo no había diseñado ninguno de estos edificios, pero como arquitecto me sentí responsable de la tragedia y quise hacer algo por Kobe. Decidí usar mis conocimientos, no limitarme a ayudar como voluntario. Como llevaba mucho tiempo trabajando con la estructura de cartón, sabía que era muy barata y fácil de usar. Seis meses antes del terremoto, en enero de 1995, empecé a trabajar con la ONU para ayudar a los refugiados de la crisis de Ruanda de 1994.  Como conocía también el problema de los refugiados, fui a la iglesia de Kobe, donde se habían cobijado los refugiados del antiguo Vietnam. Fue la gente más afectada por el terremoto. El edificio de la iglesia quedó destruido por el fuego provocado por el terremoto, y le propuse al sacerdote reconstruirlo con una estructura de cartón. Como todas las viviendas de esta región, muy pobre, habían quedado destruidas, el sacerdote me respondió que no pensaba reconstruir la iglesia hasta que todo el mundo tuviese una vivienda. Y que aunque no necesitaban una iglesia, sí necesitaban un espacio donde los vecinos pudieran reunirse”.

Fue construida por voluntarios en sólo cinco semanas, sin maquinaria pesada y a bajo costo. “Tres meses después del terremoto supe que los vietnamitas seguían viviendo en un parque, bajo una cubierta de plástico que filtraba el agua y hacía subir la temperatura hasta 40 °C. Por eso empecé a construir viviendas provisionales además del espacio comunitario. Quiero poner mis conocimientos al servicio de la sociedad. La razón por la que trabajé en Kobe y en Ruanda es, evidentemente, el sentimiento humanitario, pero también quería seguir desarrollando mis ideas y aplicarlas al mismo tiempo que satisfacía una necesidad colectiva. Las dos cosas van unidas”.

Cambio de paradigma

“Creo que es importante que los occidentales aprendan que es posible construir una casa de papel. Los occidentales, que tienen una larga tradición arquitectónica de piedra, ladrillo, etc., creen que los materiales de construcción deben ser muy resistentes.
Siempre me preguntan cuánto puede durar la estructura de papel. Y yo les pregunto a mi vez cuánto les parece a ellos que puede durar una construcción de madera. En Japón hay muchos edificios que se han conservado durante más de quinientos años. La madera es poco resistente al agua y a las termitas, pero hemos descubierto el modo de sustituir las partes dañadas, de manera que la vida del material no tiene nada que ver con la vida del edificio, aunque el material no sea demasiado resistente; podemos sustituirlo cuando se deteriora, y el edificio puede vivir así eternamente. Lo importante no es cuánto dure el papel; si se estropea, lo cambio y listo.

Creo que es necesario que los occidentales tomen conciencia de que esto es un cliché. Puede que esto coincida con el pensamiento japonés tradicional. Empleamos  materiales poco resistentes; puedo, si lo deseo, fabricar un cartón mucho más duro, mucho más resistente que la madera, pero no me interesa aumentar la resistencia de los materiales. Me interesa utilizar un material poco resistente tal y como es. Necesito un material poco resistente para crear un espacio muy especial”.

Casas prefabricadas

“Hace tiempo que inventé un sistema de vivienda prefabricada llamada la Casa Mueble, sirviéndome de muebles de fábrica para soportar toda la estructura del edificio. En lugar de contratar carpinteros para que construyeran sobre el terreno, me serví de muebles producidos en serie (armarios, estanterías, escaleras...), previamente pintados y tratados en fábrica con materiales aislantes. Todos estos módulos se unen entre sí y a los cimientos; por último se coloca la cubierta y las ventanas. Cuando se construyen casas prefabricadas se fabrican grandes paneles o contenedores y se ensamblan sobre el terreno. Pero esto requiere grandes camiones o grúas para trasladarlos hasta su  emplazamiento definitivo, calles grandes y terrenos grandes. En Japón las calles son muy estrechas y los solares muy pequeños.
Según mi sistema, cada módulo pesa sólo 100 kilos, de tal modo que no hace falta una grúa o un vehículo de gran tamaño.
Basta con comprar los elementos necesarios y transportarlos adonde quieras; no hay límites. Si podemos ahorrar en costes laborales y hacer edificios más baratos con un acabado mucho mejor, la prefabricación es una idea excelente. Cuando se recurre a estudiantes para hacer el trabajo es preciso simplificar al máximo los procedimientos. Y simplificar significa abaratar. Pienso en un espacio minimalista, con detalles muy sencillos, que cualquiera puede construir”.

La docencia
“También me dedico a la enseñanza y a los estudiantes les gusta mucho hacer prácticas. Para ellos resulta más interesante construir un edificio de verdad, en lugar de hacer maquetas.
Durante el verano que pasé en Kobe, después del terremoto, trabajé con estudiantes. Estaban encantados de hacer algo por sí mismos. Se sentían capaces de hacer cualquier cosa, se sentían parte de una sociedad, cuando lo normal es que se limiten a estudiar en una escuela de arquitectura y se sientan diferentes de los demás. Hice lo mismo que Paolo Soleri, que entre las décadas de 1960 y 1980 estuvo construyendo la nueva ciudad de Arcosanti, en Arizona. Algunos amigos míos se fueron allí a pasar el verano para ayudarle en el proyecto, y fue una experiencia extraordinaria para ellos”.

Alvar Aalto, un referente

Después de graduarse acompañó al fotógrafo Yukio Fukagawa en un viaje a Europa, donde visitó la arquitectura de Alvar Aalto en Finlandia por primera vez  y quedó sorprendido por la forma en que la arquitectura de Aalto destacó el contexto y el material regional.
El arquitecto finlandés no es el único de los maestros de arquitectura a quien admira, también están Mies van der Rohe, Le Corbusier... “pero la arquitectura de Alvar Aalto me impresionó mucho cuando la descubrí porque nunca había visto una arquitectura que fuese más allá de mi imaginación. Entonces decidí que tenía que verla con mis propios ojos, que sólo con los libros no entendería nada. Y viajé por toda Finlandia para ver sus edificios.
Aunque al principio partió de un estilo muy internacional, Aalto luego descubrió la arquitectura autóctona y encontró un modo sorprendente de mezclar diferentes materiales. En el estilo internacional de Le Corbusier o Mies van der Rohe los materiales no están articulados; simplemente se pintan de distintos colores. Pero si observamos con atención la arquitectura de Aalto, vemos que los materiales se emplean al servicio de un concepto: quieren ser algo, permanecen a la espera. Cada material tiene su propia función y sus propias posibilidades. Me interesa mucho descubrir las posibilidades de cada material, emplearlo de maneras diferentes. Cuando veo un material común, el pavimento por ejemplo, siempre pienso que podría transformarse en algo distinto”.

Artista iluminado y diseñador talentoso
Alejandro Aravena,  director ejecutivo de la firma Elemental SA y miembro del jurado, dice que “Shigeru Ban ha expandido el campo de la arquitectura de forma atípica. Por una parte ha logrado demostrar que al artista iluminado y el diseñador talentoso no está inevitablemente condenado a trabajar para la elite, sino que la innovación puede ocurrir mientras se trabaja para la mayoría, especialmente para aquella históricamente desatendida y olvidada. Para lograrlo redefinió la manera de aproximarse a los desafíos urgentes, difíciles y relevantes, reemplazando la caridad por la calidad profesional. Shigeru Ban nos ha enseñado que independiente de la dureza de las circunstancias o la escasez de medios, el buen diseño, lejos de ser un costo adicional es un valor agregado que contribuye a los problemas más complejos con eficiencia, poder de síntesis, e incluso cierto optimismo”.

Perlitas

Piensa que el objeto más útil que se ha inventado es el lápiz.
Después de ver las fotografías de las láminas de plástico que les entregaron a los refugiados para protegerlos de la intemperie en Ruanda en 1994, se acercó al “United Nations High Commissioner for Refugees” y propuso su idea de estructuras de bajo costo hechas de tubos de papel.
Para poder supervisar todos los detalles relativos su diseño para el Pompidou Metz -obra que ganara en un concurso y que lanzara su carrera internacionalmente- estableció una oficina hecha a partir de tubos de cartón, naturalmente, en un balcón en la parte superior de ese centro cultural. Esto le llevó a bromear en una ocasión, “¡Alquiler gratuito durante seis años!”. 
Cuando estudió en la Cooper Union de 1980 a 1982, tuvo como compañeros de clase a su actual socio en la oficina de Nueva York, Dean Maltz, y otros arquitectos notables como Nanako Umemoto (Reiser + Umemoto) y Laurie Hawkinson (Smith-Miller + Hawkinson Arquitectos). Sus maestros fueron Ricardo Scofidio, Tod Williams, Diana Agrest, Bernard Tschumi, Peter Eisenman y John Hejduk, entre otros.
Sus refugios DIY (del inglés Do It Yourself-hágalo usted mismo) han demostrado ser una solución muy popular y eficaz para construir viviendas de emergencia de bajo costo frente a desastres naturales.
En el 2007 completó su casa actual, situada en el distrito Hangei Forest de Tokio, sin tirar un solo árbol.
Fue un ávido jugador de rugby en su juventud, inicialmente planeaba asistir a la Universidad de Waseda a fin de perseguir el rugby y la arquitectura; finalmente optó por centrarse en esta última y asistir a la Universidad de las Artes de Tokio.
Un encuentro con “el arquitecto de papel”, con las maquetas y planos de edificios no construidos, fue revolucionario para él y decidió ir a los Estados Unidos y estudiar arquitectura en la Cooper Union, donde Hejduk, autor del trabajo, en ese entonces era decano.
Para la construcción de sus diseños ha utilizado tubos de cartón, papel, contenedores de transporte, materiales de embalaje, pantallas de metal, tela, plástico, acrílico, bambú laminado, madera (sin conectores de metal), fibra de carbono, cortinas, y materiales compuestos de fibra reciclada de papel y plásticos.
En el 2004 se asoció con Jean de Gastines y Philip Gumuchdjian, y ganó el concurso de Centro Pompidou-Metz. Desde entonces su vida pasa entre Tokio o París, donde estableció su oficina privada con el arquitecto francés.
Junto a Rafael Viñoly formó el equipo Think que presentó un proyecto para la construcción del World Trade Center de Nueva York.
Se apartó siempre de la  etiqueta de arquitecto estrella pero no ha tenido pelos en la lengua al criticar a algunos, como a Peter Eisenman, quien le hizo rehacer su tesis y no aceptaba sus ideas.
Cree en valores como la modestia, odia el desperdicio y sabe lo difícil que es crear cosas aparentemente sencillas y con materiales poco convencionales.
La revista Time lo definió como uno de los personajes de la actualidad en el mundo.

Apreciación del jurado del Pritzker sobre sus obras

Su obra es una prueba de su capacidad de agregar valor a través del diseño. Su arquitectura es directa y honesta. Sin embargo, nunca es común, y cada nuevo proyecto tiene una frescura especial que lo caracteriza. La elegante sencillez y aparente falta de esfuerzo en sus obras son el resultado de años de práctica y un amor por la construcción. Por sobre todas las cosas, su respeto por las personas que habitan en sus edificios, sean estas, víctimas de desastres naturales o clientes privados, siempre se revela a través de un enfoque reflexivo, planes funcionales, materiales apropiados y cuidadosamente seleccionados, y la riqueza de los espacios que crea.
En Naked House, fue capaz de cuestionar la noción tradicional de las habitaciones, y en consecuencia, la de la vida doméstica. Al mismo tiempo creó un ambiente translúcido, casi mágico. Todo esto, con medios modestos, como paredes revestidas externamente en plástico corrugado y secciones de acrílico blanco estructuradas por dentro a través de un entramado de madera. Esta sofisticada composición en base a capas de materiales comunes, utilizados de una manera natural y eficiente, ofrece confort, un desempeño ambiental eficiente y al mismo tiempo, una calidad sensual de la luz.
Su propio estudio, ubicado en lo alto de una terraza en el Centro Pompidou de París durante los seis años que trabajó en el proyecto del Museo de Metz, fue construido con tubos de cartón y una membrana que cubre el techo arqueado. Para la construcción del museo utilizó contenedores como elementos  prefabricados.
La continuidad espacial entre los espacios interiores y exteriores es también una cualidad que recorre todo su trabajo.

En Curtain Wall House, utilizó cortinas móviles, similares a las de tiendas de campaña, para vincular fácilmente el interior y el exterior, proporcionando de igual manera la privacidad necesaria.
El edificio de catorce pisos Nicolas G. Hayek Center de Tokio, está cubierto con persianas de vidrio en las fachadas delanteras y traseras que se pueden abrir completamente.
Para Shigeru Ban, la sustentabilidad no es un concepto que se pueda añadir después de los hechos, sino que es un factor intrínseco a la arquitectura. Sus obras se esfuerzan para encontrar los productos y sistemas apropiados que se encuentran en armonía con el medio ambiente y el contexto específico, el uso de materiales renovables y de producción local, cada vez que sea posible. Sólo un ejemplo es su edificio de oficinas Tamedia recién inaugurado en Zurich, que utiliza un sistema estructural de piezas de madera entrelazadas, carente por completo de piezas metálicas anexas o pegamento.
Su gran conocimiento de la estructura y su aprecio por maestros como Alvar Aalto, Mies van der Rohe y Frei Otto, han contribuido al desarrollo y la claridad de sus edificios.
Ha colaborado en dos oportunidades con Kenya Hara, director de arte de la compañía japonesa Muji. La primera, en el 2012, cuando formó parte de la muestra “Arquitectura para perros”, que tuvo la intención de cambiar la forma en que los seres humanos interactúan con sus perros, diseñando una estructura de tubos de cartón para la raza Papillon. La segunda fue en el año 2013, cuando proyectó la nueva Furniture house para House Vision, una exhibición en Tokio cuyo tema era el futuro de la casa japonesa.
Entre 1985 y 1986, organizó y diseñó las instalaciones de las exposiciones de diseño “Emilio Ambasz”  y “Alvar Aalto”.

Durante el desarrollo de las estructuras de papel del tubo que implementó por primera vez en la exposición Aalto, Ban diseñó su Casa de PC Pila, Casa del doble techo, Muebles House, Curtain Wall House, 2/5 House, Wall-Menos House, y  Naked House, como una serie de estudios de caso, y el pabellón de la IE University de Madrid.

Construyó  viviendas temporales en Turquía, 1999; India, 2001;  y en Sri Lanka, 2004. Una escuela temporal después del terremoto del 2008 de Sichuan (China), una sala de conciertos en L’Aquila, Italia, y los refugios después del terremoto del 2010 en Haití.
Creó 1800 mamparas de papel en más de 50 centros de acogida, para dar una mayor privacidad a las familias perjudicadas por el tsunami que azotó Japón en el 2011.
También hizo una vivienda temporal en Onagawa, prefectura de Miyagi, lo que trajo grandes mejoras en la calidad de vida en los albergues  olvidados por el gobierno.
Tras la devastación del terremoto de Nueva Zelanda, en el 2011 construyó la Catedral de cartón como símbolo de la reconstrucción de la ciudad de Christchurch.
En 1995, el papel de tubo estructura de desarrollo de Ban recibió el certificado de la arquitectura permanente del Ministerio de Construcción de Japón y completó la “Casa de papel”.
En el 2001, fue nombrado profesor en la Facultad de Estudios de la Información para el Medio Ambiente y la Universidad de Keio de la que renunció en el 2008, y en el 2010 se desempeñó como profesor visitante en la Universidad de Harvard y la Universidad de Cornell. En el 2011, se convirtió en profesor en la Universidad de Kyoto de Arte y Diseño.
En la actualidad trabaja en la creación de la arquitectura, se ofrece voluntario para el alivio de desastres, da conferencias, y enseña. Continúa desarrollando sistemas materiales y estructura. Este trabajo llevó no sólo  a las estructuras de papel del tubo, también a las de bambú laminado (Muebles de bambú House, 2002), a los sistemas estructurales construidos con contenedores de embarque (Nomadic Museum, Nueva York, 2005; Santa Mónica, 2006; Tokio, 2007; contenedor temporal Vivienda, Onagawa, 2011), y a las estructuras de madera sin conectores metálicos (Centre Pompidou-Metz, 2010; Haesley Nine Bridges Golf Clubhouse, 2010; Tamedia nuevo edificio de oficinas, 2013; Museo de Arte de Aspen, 2014). Además, crea muebles y arquitectura hecha con fibra de carbono (silla de fibra de carbono, 2009, y Museo Rietberg Summer Pavilion, 2013).

Premios
En el 2005 ganó la Medalla Thomas Jefferson en Arquitectura por la Universidad de Virginia en Charlottesville.
Fue nominado al Premio Aga Khan de Arquitectura 2013 por su vivienda pos tsunami.
También obtuvo la Gran Medalla de la Academia de Arquitectura de Francia.


Fuentes
www.plataformaarquitectura.cl
http://mdc.ulpgc.es
www.metalocus.es
www.rtve.es
www.archdaily.mx
www.eluniversal.com.mx
www.europapress.es
www.pritzkerprize.com/
http://www.disenoyarquitectura.net
http://www.sexenio.com.mx
http://www.abc.es
www.huffingtonpost.es
http://cultura.elpais.com


 

 

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