Edición N° 424 - Agosto 2018

El “sembrador de la poesía” vivirá por siempre en los versos de Ñemity

 
  • El "sembrador de la poesía" falleció el pasado 12 de julio en Buenos Aires.

  • El doctor Abente y su esposa Eva, con una comitiva del Centro Cultural El Cabildo, en su casa de Buenos Aires.

 

Este  canto de fraternidad y esperanza es  una de las obras más reconocidas de la carrera de Carlos Federico Abente Bogado, fallecido el mes pasado en Buenos Aires

El deceso del poeta bilingüe (guaraní-castellano), músico, filántropo y médico,  Carlos Federico Abente, se produjo el pasado 12 de julio en Buenos Aires, ciudad que lo cobijó desde los 14 años, cuando emigró, desde su natal Isla Valle, Areguá, junto con su madre, donde se formó en medicina en la Universidad de Buenos Aires (1940),  y desplegó el don natural de la escritura en versos como el ya nombrado Ñemity a los que el creador de la guarania, el gran José Asunción Flores, le puso melodía, siendo junto con Mi patria soñada (Carlos Miguel Giménez   Agustín Barboza)  uno de los emblemáticos himnos del acervo musical paraguayo.

Conocido como “el sembrador de la poesía”, el prolífico autor de versos bilingües celebraba en septiembre del año pasado, sus 103 años.

Se casó con Eva García Parodi, con quien vivía desde hace muchos años en una coqueta vivienda en Vicente López, provincia de Buenos Aires.

 

“Un ser humano inmenso”

Sobre su figura, el escritor e investigador musical Mario Rubén Álvarez, lamentando su pérdida, expresó: “Federico Abente fue un ser humano inmenso, un gran poeta, un paraguayo que nunca se olvidó de su tierra, en Buenos Aires creó una gran comunidad con otros paraguayos, era tan inmenso que cuando había músicos que pasaban hambre, él les internaba los viernes en el hospital donde era médico, donde les indicaba una dieta para comer, no para no comer por enfermo y el lunes les ponía de alta y les decía “aninteke voiete reju jey, porque jajepillarõ opata kóva”, así de generoso era él”.

Buscando mejores condiciones  de vida, primero recaló en la provincia de Formosa para luego asentarse en Buenos Aires, donde desarrolló  su vida profesional de médico, a la par que tomaba contacto con la discreta movida cultural de paraguayos que se encontraban exiliados en la capital argentina donde conoció a varios músicos y compositores paraguayos como Hérib Campos Cervera, Mauricio Cardozo Ocampo, José Asunción Flores, Epifanio Méndez Fleitas, Demetrio Ortiz, Augusto Roa Bastos y muchos otros, que por diversas razones habían tenido que dejar el país. 

Hérib Campos Cervera le dedicó su poema más conocido, Un puñado de tierra, y Augusto Roa Bastos le escribió Saludo a Carlos F. Abente (1947).

 

La creación de Ñemity

Sobre la génesis de esta obra que fuera prohibida en tiempos de dictadura, porque su letra era considerada “subversiva”, Alvarez señala que la música ya estaba compuesta por Flores, quien insistía a Abente a que creara la letra. “Le decía, Calitos, así sin la ere, vos tenés que hacer la letra, nde ejapo ara, nde rejapota,  a lo que Abente respondía: maestro, yo todavía no estoy maduro como poeta, soy imberbe en esto. Y así hizo ese himno a la concordia, la fraternidad y al rechazo a la violencia”, recuerda Mario Rubén y agrega: “Ha quedado  como un himno extraoficial cuando dice: Jahypýi ko yvy tome’ê hi’a, Ñamboapy ko sapukái, yvytu vevére ñahendu iñe’ê, ñande kóga purahéi. Topa ñembyahýi, joayhu taheñói, topu’ã ñane retã, Ñañombyatypa ha jasapukái vy’ápe che retãygua”.

Junto a Flores también compuso Guayraũ y con Prudencio Giménez, Islavaleña. Reunió en cuatro libros sus versos: Che kirĩrĩ asapukái haguã (Para gritar mi silencio), Kirĩrĩ sapukái (Grito del silencio), Sapukái poesías inocentes y Sapukái sunu (El grito del trueno). Asimismo, tiene en su haber muchos poemas en castellano, algunos inéditos y otros musicalizados por conocidos compositores paraguayos. En 1994 apareció en Buenos Aires Nostalgia Aregüeña,  un disco compacto que reúne catorce de esos poemas musicalizados, interpretados por varios grupos y conjuntos musicales.

Recibió el Gran Maestre de la Orden Nacional del Mérito, en 1997, la Orden Nacional del Mérito, grado José Falcón, en el 2005, y Orden Nacional del Mérito, grado Gran Cruz.

 

Gloriosa generación

La Sociedad de Escritores del Paraguay, que preside Bernardo Neri Farina, expresó su sentimiento de pesar por el fallecimiento del doctor Carlos Federico Abente. Señala que es “el último exponente de aquella gloriosa generación de paraguayos afincados en Buenos Aires para desde ahí honrar a nuestra patria”.

De aquella legión de Erico, José Asunción Flores, Hérib Campos Cervera, Elvio Romero, Herminio Giménez, Roa Bastos y otros héroes civiles, quedaba don Carlos, quien ahora partió a los 103 años de edad, agrega.

 

Fuente
www.elpais.com.py

 

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