Edición N° 388 - Agosto 2015

La UNA lidera la investigación en biorremediación de aguas superficiales y de efluentes

La Universidad Nacional de Asunción (UNA) a través de la Dirección general de investigación científica y tecnológica (Dgict), con el apoyo de la Dirección general del centro multidisciplinario de investigaciones tecnológicas (Cemit), lidera el desarrollo de sistemas de biorremediación de las aguas superficiales y trabaja principalmente en la cuenca del lago Ypacaraí.

Desde el año 2011, el grupo de investigación liderado por el profesor ingeniero César Cardozo Román trabaja en el desarrollo de modelos de biorremediación utilizando especies de plantas conocidas como palustres.

Según Cardozo, una de las principales aplicaciones de la biotecnología ambiental es la biorremediación. En caso de utilizarse plantas para la descontaminación de las aguas se denomina de forma genérica “fitorremediación”, cuyos métodos son baratos y económicamente ventajosos comparados con los métodos tecnológicos comunes.

Las plantas palustres son vegetales que en la naturaleza viven en las orillas de los cuerpos de agua, conocida como “zona de transición”. Estas plantas son muy particulares debido a que tienen sus raíces hundidas en el suelo y sus tallos y hojas están en parte bajo el agua y en parte en contacto con el aire.

Para el caso del lago Ypacaraí se utilizan islas flotantes de totora (typha sp), planta de reconocida capacidad depuradora, las que al encontrarse en flotación captan todos los nutrientes que necesitan del agua del lago, compitiendo, en este caso, con las cianobacterias, limitando el desarrollo y floración de algas.

Según los últimos estudios, esta iniciativa ya generó sus primeros resultados auspiciosos reflejados en las mediciones de la calidad del agua en el área donde se colocaron los primeros islotes.

Cómo actúan las totoras

En su estado natural, las totoras forman humedales que se encuentran a la vera de los lagos y cauces hídricos y gracias a su acción depuradora ayudan a disminuir el nivel de contaminantes orgánicos; de esta manera ayuda a controlar a las cianobacterias por limitación de nutrientes.

La acción del hombre ha hecho que estos humedales naturales reduzcan su extensión y en algunos casos hasta desaparezcan. A raíz de ello, la capacidad de autorrecuperación se ha perdido llevando al aumento de la concentración de contaminantes y como consecuencia las floraciones de algas, afectando a todo el resto del ecosistema.

En el caso del lago Ypacaraí, el efecto de los agentes contaminantes llegó a ser tan severo que afectó a las ciudades del perímetro de la masa de agua, causando daño no solamente al medio ambiente sino a la economía de las localidades.

 

Germinación de totoras

La doctora Inocencia Peralta, quien está involucrada en la iniciativa desde el inicio, ha explicado que el primer paso fue lograr la reproducción de plantines de totoras por semilla.

“A la fecha, hemos generado conocimiento referente a caracterización de las distintas especies del género typha que se encuentran en el Paraguay, información sobre floración, fructificación, cosecha de semillas y germinación de semillas de totoras. Hoy día se reproducen plantas de totora sin afectar al ecosistema”, apuntó la profesional.

A tres meses de la germinación, los plantines son colocados en una estructura flotante que funge de soporte para así formar el islote que abarca una superficie de 300 m2.

Cabe destacar que la estructura fue completamente diseñada, calculada y construida por profesionales de la Universidad Nacional.

Una vez en los islotes, las totoras se alimentan de los nutrientes que encuentran en las aguas del lago.

La presencia de niveles importantes de nitratos y fosfatos, resultados de la contaminación orgánica del lago, hacen muy favorable el desarrollo de las plantas que compiten con las cianobacterias por los mismos nutrientes.

Además de su acción depuradora, las raicillas de las plantas en los islotes inyectan oxígeno al cuerpo de agua, mejorando las condiciones para el desarrollo de la fauna íctica. En épocas de bajo nivel de oxígeno en el agua, estas islas se constituyen en refugio de peces lo cual representa un beneficio ecológico adicional.

“Por ello es muy auspicioso que las totoras tengan un muy rápido nivel de crecimiento, pues esto significa que su capacidad de absorción de nutrientes es muy alta y, por consiguiente, su acción depuradora se da de muy buena manera”, añadió la doctora Peralta.

En este trabajo colaboran estudiantes de grado y posgrado de la UNA, principalmente de la Facultad de Ciencias Agrarias, quienes tienen previstas prácticas en los viveros e islotes, para así capacitarse en biorremediación.

 

Reconocimiento

La relevancia del impacto del estudio hizo que la Entidad Binacional Itaipú otorgue una financiación para continuar con el mismo y extender la cobertura de los islotes a 1.300 m2.

Por su parte, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), aprobó recientemente el financiamiento de dos proyectos; uno para la implementación de los islotes de totoras en otro punto del lago Ypacaraí, y otro para la construcción de una planta de tratamiento con este sistema en el predio del Instituto del Cáncer del Ministerio de Salud, ubicado en Capiatá.

Cabe destacar que este sería el primer hospital de nuestro país en contar con una planta de tratamiento de efluentes con biorremediación, por lo cual, esta iniciativa se constituirá en un importante aporte de la UNA para la protección y recuperación del lago Ypacaraí.

 

Fuente

www.una.py