Edición N° 373 - Mayo 2014

Rubén Bareiro Saguier, las “letras paraguayas” lloran tu partida

 

Nacido en Villeta del Guarnipitán fue (y seguirá siendo) una figura literaria de relevancia de nuestra literatura.

El escritor, poeta y abogado falleció el pasado 25 de marzo a los 84 años  tras sufrir un paro cardiaco en su residencia. Fue velado en Jardín de la Paz y luego trasladado al Centro Cultural de la República El Cabildo hasta donde llegaron colegas, familiares y amigos para rendir un homenaje póstumo al prestigioso intelectual. Con los compases de la Orquesta Sinfónica del Congreso de la Nación, de allí partió el cortejo fúnebre hacia Villeta, la ciudad que lo vio nacer  en 1930, y que recibió al hijo dilecto con los estudiantes apostados a ambos lados del camino ataviados con sus trajes de gala y agitando pañuelos blancos hasta que el féretro llegó al lugar de su última morada (y la primera, cuando llegó al mundo), la casa familiar, hoy predio de la Fundación Bareiro Saguier -cumpliendo su expreso deseo según sus familiares- donde descansa junto al pindó de su infancia, su pindó “cosmogónico”, el de sus recuerdos plasmados en su libro La rosa azul: “Para evitar que la maraña del olvido enrede mi híbrida memoria, hice grabar al pie del pindó cosmogónico unas palabras en una franja de cemento. Como soy mestizo de pura raza, es decir mancebo de la tierra, utilicé un fragmento del libro que trajeron los que vinieron a intentar reducir a mis antepasados: el salmo 142, que como el ñe’ê porâ, la bella palabra habla, nombra, consagra el lugar, siempre añorado en momentos de persecuciones y celebrado cuando se lo alcanza. Naturalmente, hay una mezcla, una integración de la Biblia con las variaciones extraídas del Ayvu Rapyta, que son raíces de la palabra alada, esas que intercambiaban mis antepasados del Guarnipitán con Ñande Ruvusu en la primera tierra, y que la siguieron -la siguen- elevando, cada mañana, desde la tierra imperfecta.
La inscripción grabada al pie del pindó cosmogónico dice: Si yo de ti me olvido, Jerusalén, que se seque mi diestra. Que mi lengua se pegue al paladar si pierdo tu recuerdo, Guarnipitán.
El río, mi río compañero y los barcos que lo surcan alejan a los que pudieran acercarse al pedazo de la tierra sin mal, en la que el pindó cosmogónico levanta su penacho verde y lustroso, desde el origen de los tiempos y hasta la eternidad”.
El adiós en el ex solar familiar, al poeta, ensayista, escritor, lingüista, educador,  recibió calurosas muestras de afecto, traducidas en palabras, música y poesía, al igual que en El Cabildo.
“Con Roa Bastos formaron el más formidable e internacional dueto que dieron alguna vez las letras nacionales”, recordó Óscar Pineda, del Pen Club Paraguay.
“Adiós Rubén. Pero no quiero decirte así, porque creo en un hasta siempre”, dijo emocionada Renée Ferrer, titular de la Academia Paraguaya de la Lengua Española.
“Rubén fue uno de los últimos grandes de la literatura paraguaya, junto con Roa Bastos, Juan Bautista Rivarola Matto, y quizás Helio Vera. Fue ganador de premios internacionales y fue fundamental para que Roa Bastos lograra el Premio Cervantes, debido a la difusión que Rubén generó desde Francia del creador de Yo el Supremo”, destacó el escritor Bernardo Neri Farina.
Se sumaron al tributo, Stella Appleyard de Acuña, Feliciano Acosta y Alejandro Hernández, Tadeo Zarratea, de la Academia de la Lengua Guaraní, quien alabó su aporte en la difusión del idioma; Marta Lafuente, ministra de Educación, entre otros. El joven Carlos Riveros entonó la polca Villeta y la guitarrista Luz María Bobadilla le dedicó una obra de Mangoré y unas palabras: “Traigo una música universal a un hombre universal”.

Intelectual prestigioso

Rubén Bareiro Saguier fue uno de los miembros destacados de la generación del cincuenta.  Poeta, ensayista, periodista, narrador, docente, crítico literario, líder intelectual, fundador de academias literarias y defensor de la lengua guaraní, todas actividades desarrolladas con gran entusiasmo y en las que se ha destacado por su talento, su dedicación, su amplia cultura, por lo cual obtuvo muchos premios y distinciones.
Estudió abogacía y se licenció en Letras en la Universidad Nacional de Asunción y, además del doctorado en Derecho y en Ciencias Sociales, obtuvo, en la Universidad Paul Valéry de Montpellier, el Doctorat d’Etat ès Lettres et Sciences Humaines, título académico máximo del sistema universitario francés, tradicionalmente reservado a nominados franceses, salvo raras excepciones.
Fue activo dirigente universitario lo que le valió persecución y prisión en muchas ocasiones durante la dictadura.
Gran parte de su vida transcurrió en Francia, donde se desempeñó como embajador y catedrático universitario de Literatura Hispanoamericana y Lengua Guaraní en La Sorbona que lo había tenido antes como alumno
Dejó una gran obra literaria y crítica condensada en una treintena de libros, publicados en español y en francés. Durante toda su vida gozó de gran prestigio entre los más reconocidos intelectuales del mundo.

Luego de la caída de la dictadura, regresa a Paraguay y toma asiento en la Asamblea Constituyente de 1992 donde plantea la cuestión de la oficialización de la lengua guaraní como un asunto político fundamental. Gracias a su trabajo, la palabra guaraní toma su lugar en los medios académicos más prestigiosos y se afirma con fuerza como un instrumento imprescindible para un nuevo proyecto de sociedad en el Paraguay.

Fue condecorado  Comendador de la Legión de Honor. Francia, 1997. Gran Cruz de la Orden Nacional del Mérito. Paraguay, 1998. Comendador de las Palmas Académicas, Francia, 1999. Gran Oficial de la Orden Nacional de Mérito. Francia, 2003. Orden Nacional del Mérito, Grado Don José Falcón, Ministerio de Relaciones Exteriores, Asunción, 2005.

Algunas de sus obras son Biografía de Ausente, Ojo por diente (Pacte du sang), A la víbora de la mar, Literatura guaraní del Paraguay, Antología personal de Augusto Roa, Estancias/ Errancias/Querencias,  Anthologie de la poésie paraguayenne du XX siécle, en colaboración con Carlos Villagra Marsal, De nuestras lengua y otros discursos, De la litterature guaraní a la Literature paraguayenne:un processus colonial (Tesís de doctorado en Letras. Mención Muy Honorable), Literatura Guaraní del Paraguay, en colaboración con Jacqueline Baltran, Augusto Roa Bastos, semana 

de autor  y Augusto Roa Bastos, caídas y resurrecciones de un pueblo, Anthologie poétique, bilingüe, El séptimo pétalo del viento, Cuentos de las dos orillas, y La rosa azul.

Publicó  en revistas nacionales y extranjeras ensayos sobre la cultura de su país.
Como cuentista ganó el premio en el concurso de la revista Panorama con el relato El clown, el año 1954 y el Casa de las Américas, en 1971, por su libro Ojo por diente. Pero, por  paradójico que sea, este galardón le costó un castigo: pisar nuevamente las mazmorras de la dictadura que lo liberó tras la presión ejercida a nivel internacional cuando las voces de personalidades del mundo del arte y las letras como Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Jean-Paul Sartre, Jean Genet, Simone de Beauvoir, Marguerite Yourcenar, Marguerite Duras, entre muchos otros, se alzaron en contra de tamaña injusticia.
Después vino el exilio. La dolorosa experiencia de vivir lejos de su patria, de los suyos, de sus afectos.
“Rubén Bareiro Saguier merece un puesto especial en el panorama de la cultura artística y literaria paraguaya”, dijo en una ocasión la escritora Josefina Plá.

 

Fuentes
Texto: UH, Abc, Portal Guaraní
Fotos: Correo Semanal UH

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Alcor, “una hermosa aventura”

Bareiro Saguier, un líder intelectual desde su primera juventud, como fundador de tres academias y sobre todo de la revista Alcor que aparece en 1955 bajo el nombre de Cuenco para luego ser Alcor.

Desde Francia, en ocasión de una entrevista señalaba: “Eso (el deseo de escribir) es de toda mi vida.  Desde niño inclusive los pequeños cuadernos en las siestas, el calor intenso con el sonido de las cigarras, yo estaba allí, ya tenía mis apuntes.  En el colegio naturalmente, y después fundamos (en 1955) con un compañero de generación, una revista que duró muchos años, Alcor, la expresión generacional de mi grupo, que tuvo 52 números, no muy regulares porque eso era una aventura, hermosa aventura, y quedó en la historia como la revista que duró más tiempo.  Inclusive después de venir acá siguió la revista, yo la dirigía desde aquí con un equipo que había estado allá, así fue una cosa muy linda, una expresión de fuerza, de rigor, de resistencia cultural frente a la indignidad de una dictadura atroz”.

El compañero de generación al que aludió es Julio César Troche.
Sus páginas contaron con la pluma de Hérib Campos Cervera, Josefina Pla, Augusto Roa Bastos, Gabriel Casaccia, Elvio Romero, Oscar Ferreiro, Carlos R. Centurión, León Cadogan, Justo Pastor Benítez, Gustavo González, Justo P. Prieto, Arturo Alsina, Alejandro Marín Iglesias, Juan Santiago Dávalos, Raúl Amaral, Carlos Zubizarreta, Lorenzo Livieres (h), Adriano Irala Burgos.

Se nutrió además con textos especialmente escritos para Alcor, de  tres premios Nobel de literatura como Miguel Ángel Asturias, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, de  Julio Cortázar, y Mario Benedetti “para solo evocar los autores latinoamericanos de gran prestigio” como reza en el prólogo de la edición facsímil del cincuentenario de la publicación.Además, colecciones completas forman parte de hemerotecas de consulta internacional como la biblioteca del Congreso en Washington o del Instituto de Altos estudios latinoamericanos de la Sorbona en Paris.
“Como periodista” -escribe Josefina Plá- “merece Rubén Bareiro Saguier un puesto especial en el panorama de la cultura artística y literaria paraguaya, y no sólo de los últimos lustros. La fundación... de la revista Alcor asume importancia extraordinaria... Actualmente es la única puerta de acceso solvente a la vida artística y literaria nacional para el extranjero que desea tener una idea del nivel de estas manifestaciones en nuestro medio. En Alcor han colaborado desde su fundación las más valiosas plumas paraguayas en todos los órdenes del pensamiento, tanto entre las pertenecientes a promociones maduras, como aquellas que van apareciendo promisoriamente en el horizonte de las letras... [Además] por sus páginas han desfilado y siguen desfilando interesantes colaboraciones de personalidades extranjeras, elaborando así la vinculación efectiva de nuestras letras con los otros medios latinoamericanos”.
En el marco de la Feria del Libro de Asunción, edición  2008, se presentó oficialmente la edición facsimilar de la revista de arte y cultura Cuenco/Alcor, un emprendimiento de sus directores-fundadores, Julio César Troche y Rubén Bareiro Saguier, en impresiones limitadas a 350 ejemplares.

 


 

 

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