Edición N° 444 - Abril 2020

Radar

 
  • Escuela Primaria en Gando, Burkina Faso, de Francis Kéré: La cubierta en voladizo arroja sombra sobre el edificio y lo protege del agua de lluvia, al tiempo que el aire puede circular entre el techo de las aulas y la propia cubierta.

  • Extensión de Escuela Secundaria en Dano, Burkina Faso, de Francis Kéré: Unas aberturas en el techo permiten la salida del aire caliente, buscando la ventilación natural del edificio a través de la cubierta.

  • Extensión de Escuela Secundaria en Dano, Burkina Faso, de Francis Kéré. (Arriba) Sección transversal bioclimática. (Abajo) Fotografía del exterior del edificio.

  • Recomendaciones constructivas para la ejecución de cubiertas ventiladas. Fuente: Tratado de construcción (H. Schmitt).

  • Detalle de la estructura de la cubierta ventilada.

 

Cubiertas ventiladas: una solución sostenible para climas calurosos.

Según la clasificación tipológica clásica, las cubiertas ventiladas o “frías” se caracterizan por disponer de una cámara de aire ventilada entre la capa superior, encargada de la protección contra los agentes atmosféricos, y la capa inferior, que realiza la protección térmica. Para comunicar esta cámara de aire con el aire exterior y mantener la temperatura del interior de la cámara lo más próxima posible a la del exterior, deben preverse aberturas suficientes en la capa exterior y en la cumbrera. Para que la cámara ventile, se recomienda que la cámara tenga aproximadamente una altura de más de 5 cm, aberturas de entrada mayores de 1/750 de la superficie y aberturas de salida mayores de 1/1000 de la superficie.

Las cubiertas frías favorecen la evacuación del vapor de agua del espacio interior, que se difunde a través del forjado y de la capa aislante. Gracias a la ventilación de la cámara el vapor se elimina, reduciéndose el riesgo de que aparezcan condensaciones.

En el caso de las cubiertas inclinadas, la propia forma de la cubierta provoca la circulación del aire. Basta con que la pendiente sea mayor de 5° y que la cámara tenga una altura de más de 5 cm para que se active de forma natural una corriente ascendente de aire. El movimiento del aire se incrementa cuanto mayor es la pendiente de la cubierta.

Recomendaciones constructivas para la circulación del aire.

Conviene realizar un estudio cuidadoso previo del emplazamiento del edificio para que una cubierta ventilada funcione adecuadamente. Es preciso que no esté rodeado de construcciones colindantes de mayor altura que lo pongan al abrigo del viento, y orientar los faldones en el sentido de los vientos dominantes. Se debe favorecer la circulación del aire sin interrupciones, por lo que se ha de evitar cambiar la dirección de los elementos estructurales.

También se han de cuidar los encuentros de los elementos verticales con los faldones de cubierta, como es el caso de las chimeneas, ya que suponen una interrupción de la cámara, disponiendo a su alrededor rendijas de ventilación de aire.

Las aperturas para la entrada del aire suelen situarse bajo el alero, en la parte más baja de la cubierta, mientras que las de salida se sitúan en cumbrera, protegidas de la entrada de agua mediante la colocación de un sombrerete, y de la penetración de pájaros e insectos por la interposición de una malla metálica fina. Por razones de facilidad constructiva, tradicionalmente se ha resuelto la ventilación en la cara inferior del alero, volando ligeramente la cubierta respecto del plano de fachada. Una solución mucho más eficaz consiste en disponer las aperturas de entrada de aire por encima del nivel del alero.

Formación de un colchón térmico en la cubierta ventilada.

Sin embargo, la ventaja principal de las cubiertas dobles es su efecto de colchón térmico. La circulación del aire en la cámara evita que en las épocas de calor el forjado se caliente y debido a su inercia térmica haga de acumulador, irradiando calor hacia el interior.

Materiales de revestimiento de las cubiertas ventiladas.

Para colaborar en esta estrategia, la capa superior de revestimiento de las cubiertas frías ha de absorber el mínimo calor posible, para lo cual debe ser ligera y preferiblemente de color claro. Esto evita la acumulación de calor bajo el revestimiento y el calentamiento del aire de la cámara, con el riesgo de que éste sea irradiado hacia abajo.

La cubierta ventilada como medida de diseño pasivo para la reducción del consumo energético.

Entre las estrategias pasivas de diseño actuales, tendientes a reducir el consumo de energía en el uso del edificio, tienen especial relevancia aquellas que se dirigen a la construcción de envolventes continuas y compactas con altos niveles de aislamiento y de estanqueidad al aire.

Muchas soluciones de diseño bioclimático están presentes desde siempre en la llamada arquitectura vernácula, especialmente las relacionadas con la ventilación natural producto de los fenómenos convectivos naturales. La construcción en nuestro país requiere por supuesto una mejora del aislamiento térmico, pero especialmente frente al calor y en cubierta. El resurgimiento contemporáneo de la cubierta ventilada apunta en esta dirección.

 

Fuente:
Cubiertas ventiladas
https://tectonica.archi/articles/cubiertas-ventiladas

 

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